Tributo
de Rigoberta Menchú Tum
Al igual
que mucha gente de mi pueblo, mi primer conocimiento del Che fue
más por su imagen y simbolismo que por sus escritos y su
obra. En los tiempos más difíciles en esta larga
lucha por el respeto a nuestros derechos humanos y como pueblos
indígenas, la imagen del Che ha encarnado la conciencia
y la determinación de ser fiel hasta la muerte con las
ideas en las que creemos.
En los
tiempos actuales, en los que para muchos la ética y otros
valores profundos son baratijas que se compran y se venden, el
ejemplo del Che cobra una dimensión todavía mayor.
Como mujer indígena, hago una lectura nueva del pensamiento
del Che, de cara a los gigantescos esfuerzos de los pueblos indios
en todo el mundo para lograr el reconocimiento y el respeto a
sus derechos y valores milenarios. Seguramente, iremos encontrando
mejores enfoques sobre las ideas y la acción de ese hombre
ejemplar. Hay
que resaltar la profunda sensibilidad que el Che tuvo a los problemas
del mundo así como la necesidad de los cambios. En el corazón
de los pueblos vivirá siempre la conciencia internacionalista
del Che.
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Carta
de despedida del Che, leída por Fidel Castro en 1967.
Habana
"Año de la Agricultura "
Fidel:
Me recuerdo
en esta hora de muchas cosas, de cuando te conocí en casa
de María Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda
la tensión de los preparativos. Un día pasaron preguntando
a quien se debía avisar en caso de muerte y la posibilidad
real del hecho nos golpeó a todos. Después supimos
que era cierto, que en una revolución se triunfa o se muere
(si es verdadera). Muchos compañeros quedaron a 1o largo
del camino hacia la victoria.
Hoy todo tiene un tono menos dramático porque somos más
maduros, pero el hecho se repite. Siento que he cumplido la parte
de mi deber que me ataba a la Revolución cubana en su territorio
y me despido de ti, de los compañeros, de tu pueblo que ya
es mío.
Hago formal renuncia de mis cargos en la Dirección del Partido,
de mi puesto de Ministro, de mi grado de Comandante, de mi condición
de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase
que no se pueden romper como los nombramientos.
Haciendo un recuento de mi vida pasada creo haber trabajado con
suficiente honradez y dedicación para consolidar el triunfo
revolucionario. Mi única falta de alguna gravedad es no haber
confiado más en ti desde los primeros momentos de la Sierra
Maestra y no haber comprendido con suficiente celeridad tus cualidades
de conductor y de revolucionario. He vivido días magníficos
y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo
en los días luminosos y tristes de la Crisis del Caribe.
Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos
días, me enorgullezco también de haberte seguido sin
vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar
los peligros y los principios.
Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos.
Yo puedo hacer 1o que te está negado por tu responsabilidad
al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos.
Sépase que 1o hago con una mezcla de alegría y dolor;
aquí dejó 1o más puro de mis esperanzas de
constructor y 1o más querido entre mis seres queridos...
y dejo un pueblo que me admitió como un hijo; eso lacera
una parte de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla
llevare la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario
de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado
de los deberes: luchar contra el imperialismo dondequiera que este;
esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura. Digo una
vez más que libero a Cuba de cualquier responsabilidad, salvo
la que emane de su ejemplo. Que si me llega la hora definitiva bajo
otros cielos, mi último pensamiento será para este
pueblo y especialmente para ti. Que te doy las gracias por tus enseñanzas
y tu ejemplo al que trataré de ser fiel hasta las últimas
consecuencias de mis actos. Que he estado identificado siempre con
la política exterior de nuestra Revolución y 1o sigo
estando. Que en dondequiera que me pare sentiré la responsabilidad
de ser revolucionario cubano, y como tal actuaré. Que no
dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apenas: me alegra
que así sea. Que no pido nada para ellos pues el Estado les
dará suficiente para vivir y educarse.
Tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro pueblo,
pero siento que son innecesarias, las palabras no pueden expresar
1o que yo quisiera, y no vale la pena emborronar cuartillas.
Hasta la victoria siempre. ¡Patria o muerte!
Te abraza con todo fervor revolucionario,
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